
Desde su salida al escenario, alrededor de las 12:00 a.m. y durante más de dos horas los asistentes experimentamos (pasiva o activamente) una orgía de baile y devoción al DJ holandés y sus mezclas. Técnicamente, el sonido era impecable, salvo algunas fallas que desconcertaban por instantes.

Al momento de escribir estas líneas, seguramente los fans que estuvieron presentes en el concierto están en la escuela, el trabajo, en el gimnasio, en una sala de masaje o aún en cama.... Pero seguramente recuerdan lo concurrido del evento y aún sienten las vibraciones de la música de Tiësto en alguna parte de su sistema nervioso.
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